¿Cuándo se alcanza la felicidad en la vida?

Emilio, antes de dormir, me ha preguntado cuándo se alcanza la felicidad en la vida. Yo le he respondido que la verdadera felicidad no la podemos alcanzar en esta vida, sino tras la muerte, en la vida eterna. Me he acordado de lo primero que le dijo la Virgen a Santa Bernadette en #Lourdes : «No te prometo la felicidad en este mundo, sino en el otro». Emilio se ha quedado contento, aunque un poco contrariado me ha dicho: «¡Pues entonces aún nos queda!». Pienso que en este mundo podemos ser felices, y mucho, pero pienso que en nuestro corazón siempre hay un deseo de más, más, y MÁS… una profunda promesa de una felicidad plena y eterna, que solo se puede dar en el otro mundo, donde nos espera nuestro Dios y nuestra Madre María. Hay que procurar ser felices y hacer felices, pero sabiendo que nunca será una felicidad sin mezcla de algo de sufrimiento, y que será una felicidad siempre llamada a más y que no impulsa constantemente a una mayor plenitud.

No hablar de la muerte, del juicio y de la vida eterna es obviar lo obvio: todos vamos a morir, esta no es la vida definitiva, y María nos promete la felicidad en el otro mundo, en el cielo, la salvación, el paraíso o como quieras llamarlo. Por eso no nos hace mal el «ejercicio de la muerte». Imagina que esta noche te mueres. ¿Cómo te gustaría hallarte en tu lecho de muerte, qué cosas te hubiera gustado cambiar, qué cosas podrías haber mejorado,. qué cosas te hubiera gustado decir o callar…? Pues no esperes a mañana. Prepárate hoy para salir al encuentro de tu salvador. Si hoy no es aún el día, aún así dormirás en paz y con la conciencia tranquila. Un santo siempre está preparado para recibir a la «hermana muerte» como la llamaba san Francisco. Sí, María no nos promete la felicidad en este mundo. Pero la felicidad que nos espera en el otro es tan brutal e inimaginable, que merece la pena dejarse la vida por ella.

Vive tal y como te gustaría que te sorprendiera la muerte.

Publicado por el Padre Jesús Silva Castignani en instagram