¿Sufres? ¡Hay salida!

En la continuación del capítulo anterior («Ustedes son el ahora de Dios») el Papa Francisco sigue observando los diferentes problemas que achacan a los jóvenes de hoy y que les impiden vivir como verdaderos hijos de Dios, como hijos amados y deseados del Padre.

El Papa en la Christus Vivit acierta al afirmar un mal endémico en nuestra sociedad, sobre todo en los jóvenes, y es que no pueden ser ellos mismos porque «Viven en una cultura ampliamente digitalizada que afecta de modo muy profundo la noción de tiempo y de espacio, la percepción de uno mismo, de los demás y del mundo, el modo de comunicar, de aprender, de comunicarse, de entrar en relación con los demás» (CV, 86). Piensa en cómo te dejas afectar por las redes sociales, ¿han cambiado tu modo de ser? ¿Tu modo de relacionarte? ¿Para bien o para mal? 

Además, el Santo Padre también hace referencia a otra de las grandes preocupaciones de hoy: los migrantes. Son el paradigma de nuestro tiempo. ¡Cuántas veces nos hemos sentido perdidos, sin saber donde acudir! La Iglesia tiene que ser referencia para los jóvenes migrantes, tienen que encontrar las puertas abiertas, un lugar donde acogerse. No ver al otro como un obstáculo sino como un don para enriquecer nuestra propia identidad. En nuestra parroquia, ¿cómo vivimos este hecho? ¿Conocemos a alguien en esta situación? ¿Somos Iglesia para ellos? 

Y finalmente, el Papa se enfrenta a uno de los más grandes problemas de la Iglesia: poner fin a todo tipo de abusos. «Mi gratitud hacia quienes han tenido la valentía de denunciar el mal sufrido: ayudan a la Iglesia a tomar conciencia de lo sucedido y de la necesidad de reaccionar con decisión» (CV, 99). ¡Gracias Santo Padre! Pide que los jóvenes se dejen estimular por tantos sacerdotes y consagrados fieles y buenos que viven sin hacer ruido y que son la inmensa mayoría. Y si vemos a un sacerdote más desalentado, más perdido, ser nosotros Palabra Viva y aumentar nuestra oración. ¿Rezamos suficiente por santos sacerdotes? ¿Cómo podemos reparar el dolor causado por un sacerdote? «Esta nube negra se convierte también en desafío para los jóvenes que aman a Jesucristo y a su Iglesia, porque pueden aportar mucho en esta herida si ponen en juego su capacidad de renovar, de reclamar, de exigir coherencia y testimonio, de volver a soñar y reinventar» (CV, 100). Los jóvenes pueden renovar la Iglesia, ser la luz que ilumine este mar oscuro en el que navega.

Y termina con un mensaje de esperanza, nos recuerda que no nos regodeemos en nuestra fragilidad y miseria, sino que seamos capaces de mirar la luz, de dejarnos salvar por ella. «Te recuerdo la buena noticia que nos regaló la mañana de la Resurrección: que en todas las situaciones oscuras o dolorosas hay salida.» (CV, 104). Cualquier ocasión es buena para quien desea expresar su genialidad original y cambiar su entorno, por ejemplo, el joven siervo de Dios Carlos Acutis que utilizó Internet para difundir el amor a la Eucaristía.

«Si eres joven en edad, pero te sientes débil, cansado o desilusionado, pídele a Jesús que te renueve. Con Él no falta la esperanza. (…) Jesús, lleno de vida, quiere ayudarte para ser un joven que valga la pena» (CV 109). Con Jesús siempre hay salida, confía, confía, confía, pero nunca lo hagas solo. Encuentra un grupo que te haga crecer, donde vivas el abrazo de Dios y no lo sueltes nunca.