Su Gran Poder, su omnipotencia, lo demuestra Jesús al humillarse de esa forma. En el Madero es donde se puede ver de verdad que Dios es amor (1 Jn 4, 8).

Pero eso no ocurrió una vez, y ya está. Jesús ha perpetuado este acto de entrega mediante la institución de la Eucaristía.

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