Un viaje impactante a Medjugorje

El Obispo chileno Monseñor Felipe Bacarreza tras una peregrinación a Medjugorje movido sobre todo por la necesidad de conocer ese lugar tan marcado por la Virgen María y por la adoración al Santísimo Sacramento, ha escrito una extensa crónica de la que se ha hecho eco Portaluz.

Primero hace un recorrido y explicación de la postura de la Iglesia sobre las apariciones de la Virgen en este lugar. A continuación relata su itinerario en esos días. Le impactó  que en medio de una oración comunitaria en la explanada, con el Santísimo expuesto, se oyeron unos alaridos que no parecían humanos que resultaron ser de una persona poseída.

El día 2 de cada mes es el de mayor afluencia de peregrinos en Medjugorje, porque ese día tiene su aparición mensual Mirjana. Explica cómo durante la aparición hay un gran silencio de los concurrentes.Duró unos ocho minutos. Durante este tiempo Mirjana sigue con la vista fija, pero mueve la cabeza asintiendo o negando. Cuando volvió en sí, se sentó y dos jóvenes se sentaron a su lado para tomar nota por escrito del mensaje que ella dictaba en croata:

«Queridos hijos: ¡Oren! Recen el Rosario todos los días, esa corona de flores que me enlaza directamente, como Madre, con los dolores, sufrimientos, deseos y esperanzas de ustedes. Apóstoles de mi amor, estoy con ustedes por la gracia y el amor de mi Hijo, y les pido oraciones. El mundo tiene mucha necesidad de sus oraciones para que las almas se conviertan. Abran con total confianza sus corazones a mi Hijo, y Él escribirá en ellos un resumen de su palabra: eso es el amor. Vivan un vínculo indisoluble con el Sagrado Corazón de mi Hijo…»

«…Apóstoles de mi amor, el poder de la oración, pronunciada desde el corazón ‒la poderosa oración llena de amor‒, cambia el mundo. Por eso, hijos míos, oren, oren, oren. Yo estoy con ustedes…»

Nos aclara el Obispo que no hay gran novedad en los mensajes y que siempre insisten en cinco puntos esenciales para nuestra vida cristiana: la oración, la Eucaristía, la lectura de la Biblia, el ayuno y la Confesión.

Al término de su peregrinación, el Obispo concluye: «no me pronuncio sobre la veracidad de esas apariciones, porque este pronunciamiento compete solamente a la autoridad de la Iglesia…Pero sí puedo afirmar que son eventos de gracia y que todo en ese lugar lleva a Jesucristo, a través de su Santísima Madre, invocada como Reina de la Paz».

Puedes leer este extenso testimonio completo en Portaluz