Jesús Irache: «Tienes que soñar con el corazón que Dios te ha dado»

Hoy, comenzamos una nueva sección aquí, en Jóvenes Católicos: APRENDER A AMAR. Lo hacemos Javier Casals y Luis Sierra, con el objetivo de aprender a amar junto a toda la comunidad que rodea a esta plataforma. Queremos descubrir testimonios de los santos de al lado (cf. Gaudete et exsultate), aquellos que se encuentran entre nosotros, para vislumbrar qué es el amor, en qué consiste la entrega y el servicio. Cada semana se expondrá el testimonio de un santo de al lado, alguien que ha aprendido a amar entregando su vida, y a la semana siguiente, se reflexionará sobre cada caso particular con el acento en las conclusiones que podemos sacar para, en definitiva, aprender a querer querer. Aprender a amar.

  • Jesús Irache Cosano tiene 24 años y es seminarista de la Archidiócesis de Zaragoza.

  • Natural de Monzón (Huesca), se encuentra estudiando el Curso Pastoral, el sexto año de estudios en el Seminario Metropolitano de San Valero y San Braulio de Zaragoza.

Jesús, ¿en qué punto te encuentras en cuanto a tu labor evangelizadora, en la actualidad?

Actualmente, estoy de pastoral en Tauste. Es una localidad de la Diócesis de Zaragoza, en la cual llevo dos semanas colaborando. Estoy muy contento y muy feliz porque, si Dios quiere, estoy a las puertas de la Ordenación Diaconal.

¡Qué alegría! ¿Cómo dirías que has llegado hasta aquí?

Bueno, ha sido un camino. Igual, «seis años», en perspectiva, no son muchos. Pero sí que es verdad que pueden hacerse un poco largos. He llegado aquí a través de muchas personas, que me han ido conduciendo en la amistad con el Señor, así como en el descubrimiento de mi vocación. Yo diría, sobre todo, a través de mi abuelo. Él me llevaba a Misa y tenía una paciencia infinita conmigo porque me portaba fatal. He llegado, también, a través de un sacerdote que me acompañaba. Que hablaba conmigo. Me ayudaba a descubrir que no estamos llamados a ser uno más, sino a ser gente grande con un corazón grande. Y si es entregado al Señor, mejor que mejor.

Luego, a través de los formadores de los seminarios de Bidasoa y de Zaragoza. En el día a día, me acompañan y procuran formarme lo mejor posible para la vocación hacia el Sacerdocio.

¿Qué es lo mejor que te ha pasado en la vida?

Pues me hizo mucha ilusión descubrir mi partida de Bautismo. Decía Fulton Sheen que el cristiano tiene la suerte de nacer dos veces: el día que nace biológicamente y el día que nace en la Fe. Yo diría que lo mejor que me ha pasado en la vida ha sido el Bautismo.

Para terminar, ¿qué le dirías a alguien que se está planteando una vocación hacia este modelo de entrega al que tú estás llamado?

Cuando hace unas semanas me despedí de la parroquia en la que he estado los tres últimos años -Santa María, en el barrio de Montecanal, en Zaragoza-, lo hacía dejando grandes amigos. Dejaba grandes ilusiones. Y, claro, también hablaba sabiendo que no iba a entrar nadie en el próximo curso al Seminario de Zaragoza (y en todo Aragón, en general). Yo sólo les dije una cosa: «SOÑAD Y OS QUEDARÉIS CORTOS». Porque se puede hablar mucho de la vocación al Sacerdocio y hay que hablar mucho. Pero, en definitiva, hay que recoger la invitación del Señor a los apóstoles: «Venid y veréis» (Jn 1, 39). Es que no hay más. Si de verdad quieres palpar… Si de verdad quieres vivir qué es lo que Dios ha soñado para ti, tienes que soñar con el corazón que Dios te ha dado. Y eso no se puede hacer escuchando testimonios o escuchando historias… sino poniéndote en camino para seguir al Señor y a lo que Él te llama.