La fe es un camino. Cómo se mantiene uno en este camino, es decir, cómo se vive de forma justa y buena, no siempre se deduce de las indicaciones del Evangelio. El -» MAGISTERIO de la Iglesia también debe recordar a los hombres las  exigencias de la ley moral natural.
No hay una doble verdad. Lo que es correcto desde el punto de vista humano, no puede ser falso desde el punto de vista cristiano. Y lo que es correcto para el cristiano  no puede ser falso humanamente. Por eso la Iglesia debe pronunciarse acerca de todas las cuestiones morales.

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