Los cristianos no dejan solo a un moribundo. Le ayudan a que, con confianza creyente, pueda morir con dignidad y en paz. Oran con él y se preocupan de que le sean administrados a su debido tiempo los -»SACRAMENTOS.

Artículo anteriorPrimer congreso de Evangelización en Internet #iMisión
Artículo siguienteQue no nos engañen… ¡somos imposible de clonar!