Cristina Frutos, voluntaria: “El voluntariado es un regalo, no una carga”

Cristina Frutos González, natural de Pamplona con raíces madrileñas, estudia Historia en la Universidad de Navarra y es seguidora de @Católicos_es. Esta semana nos cuenta sobre su experiencia este verano en Terral (ENLAZAR: terral.org) , un centro de actividades del Raval de Barcelona, el barrio más pobre de la Ciudad Condal, que tiene tres objetivos: la promoción de la mujer, facilitar la integración y promoción y formación del voluntariado. El centro está abierto a personas de cualquier creencia y la atención pastoral está encomendada a la Prelatura del Opus Dei.

 

Cuéntanos en qué consiste el voluntariado

Terral organiza un campamento urbano, “casal”, de un mes en el que las niñas tienen organizadas muchas actividades cada día, este voluntariado consiste en ser su monitora durante una semana, acompañarles en las actividades, estar con ellas. Pero no todo es diversión también se les enseña valores humanos como la generosidad o el orden.

 

¿Por qué decidiste dar un poco de tu tiempo de vacaciones a los demás?

Sinceramente, porque alguien me lo propuso, me ofrecieron la oportunidad y me pareció una buena ocasión para darme a los demás.

 

¿Qué fue lo mejor de aquellos días?

El cariño de las niñas.

 

Una anécdota

Recuerdo una niña que me preguntó porqué estábamos allí con ellas que si nos pagaban o algo, le contesté que nos encantaba pasar tiempo con ellas porque  las queríamos mucho, no buscábamos nada, tengo grabada su cara de sorpresa y del abrazo que me dio. Fue lo mejor de esos días.

 

¿Y lo peor?

Ver el barrio, observar las condiciones en las que vivían aquellas familias.

 

¿A quién se lo recomendarías?

A todo el que le gusten los niños y que quiera dar su tiempo a los demás,  y para las que la entrega a los demás es un regalo no una carga.

 

Lo que más te impactó del barrio

 

La miseria de un barrio en el corazón de Barcelona, las malas condiciones de las casas, el mal ambiente que había y me impactó mucho la gente tan dispar que pudimos ver allí.

 

Ante los momentos de cansancio, ¿de dónde sacabas las fuerzas?

De donde siempre, de Dios, reconozco que sin su ayuda no hubiera podido, es el pilar que me sostiene en los momentos difíciles. Sin Dios nada de esto hubiera podido ser posible, cada mañana le recibíamos en la Eucaristía y nos daba fuerzas para realizar, como las niñas se merecen, nuestro “trabajo” de ese día.

 

Historiadora, ¿cabe hoy Dios? Son otros tiempos, dicen…

Claro que cabe hoy Dios, es un error pensar que en otras épocas era más fácil, como historiadora he podido ver con mis propios ojos como cada época tiene su dificultad para meter a Dios. Tener en cuenta a Dios en la vida es algo que exige un compromiso, contar con Él te cambia radicalmente, y hoy en día hay una gran falta de compromiso. Es un error pensar que Dios no cabe hoy en día, Dios lo ocupa todo, ocupa toda nuestra vida solo que hay gente que le cierra su corazón Dios está esperando que la gente le deje entrar. Hay que abrirse a su amor y más que nunca en estos difíciles momentos que nos ha tocado vivir.

 

Ya es Navidad. ¿Qué nos recomiendas hacer para vivirla más cerca del Niño Jesús, María, José y todos los que nos rodean?

Muchos detalles de cariño con Dios y con los demás. Darle un beso al niño, adorarle en el belén, cuidar mucho a María y José cada vez que veamos a la Sagrada Familia, dedicarles a ellos cada villancico que cantemos. Y con los demás es fácil, una sonrisa, no discutir con la familia ahora que pasamos tanto tiempo con ellos,  y sobre todo muchos detalles que les hagan saber lo mucho que les queremos.