Como hacer de nuestra fe la luz del mundo (2)

PARTE 2: SOLUCIÓN. ENAMÓRATE DE CRISTO

Lector  –Leí tu artículo anterior y me pareció muy acertado, pues explicaba una idea fundamental en la que creo que hay que insistir y tal. Todo eso que dijiste sobre los cristianos dormidos y de que tenemos que fortalecer nuestra fe es real y necesario. Pero acabó el artículo, ¡y no dijiste nada de cómo poner en práctica el desarrollo de la fe!

–Tienes toda la razón. Ya que me pareció un tema tan básico, tan extenso, creí que debía dividirlo en dos partes: el problema y la solución. Bien, el problema ya está claro. Ahora, te propongo varias ideas que te pueden ayudar mucho, así como me ayudan todos los días a mí. Y aunque se puede escribir bastante sobre esto, intentaré expresarlo brevemente:

Primera, párate. En medio de la calle, de las escaleras mecánicas, en clase, en el bar con tu gente: pararte. ¿Ya estás parado? Bien. Ahora, plantéate: Eres Hijo de Dios. Jesucristo está frente a ti, esperando a que le hables. Y no porque sea especialmente tímido, sino porque pone en tu mano el comienzo de una Amistad que llegará más allá del resto de tu vida.

Segunda, conocimiento. El mejor modo de conocer a una persona es hablando con ella. Habla todos los días con Él, y si al principio te sientes interpretando un papel absurdo, una comedia, piensa que a todos nos ha pasado esto. Pero es que Dios es el espectador. ¿Qué más quieres?

Tercera, oración. Sí, otra vez. Date cuenta de que es un punto fundamental. Lo valioso de la oración es que no sólo se consigue con el diálogo mental directo. También puedes hacer oración con tu trabajo, con el deporte, con cualquier hobby, con tus amigos…, porque Dios creó el mundo a medias, y después creó al hombre para que lo terminara de construir con Él. Conversa con el gran Arquitecto por medio de tu trabajo.

Cuarta, creatividad. ¿Cómo? ¡Échale creatividad al asunto! Dale un toque personal a tu trato con Dios, porque las acciones más valiosas son aquellas que parten desde nuestra consciencia, y ella es siempre creativa. Sacúdete las telarañas de aquello que haces sin pensar, que es tan habitual en tu vida que ya ni te planteas por qué lo haces. No seas una máquina, ¡vive!

Quinta, control. Importante. La creatividad no es el justificante para cualquier tipo de acto. Primero sé dueño de tu mente, pues debes saber bien qué sientes, qué piensas. No dejes que tu mente piense por ti, ni que te oculte el origen de tus emociones.

Sé el dueño de tu cuerpo: no sucumbas bajo el yugo de sus caprichosas apetencias.

Sé el dueño de tu tiempo: hazte un horario y cúmplelo, de tal modo que puedas sentir todas las noches, en la cama, la satisfacción del deber cumplido.

Sexta, amigos. Háblale a Dios de ellos. Háblales a ellos de Dios. “La fe se refuerza dándola”, decía Juan Pablo II. Si realmente tu Amor de Dios desborda, ¿a qué esperas?

Séptima, enemigos. Quiérelos también. El mismo Cristo lo dijo: “Si sólo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo”.

Seguro que conoces a alguien que te cae como un tiro. Pues si os encontráis, sonríele, sé amable con él. ¿Cuesta? Claro que cuesta. ¿Te vacila? Que te vacile. Insiste. Ríete con él de ti mismo. Háblale también de él a Jesús, y pronto te darás cuenta de que tu dignidad ya no se mide con una vara humana, sino que ahora pertenece a Dios.

­–Vale, parece que todos estos consejos prometen el éxito. Pero cuántas páginas web he visto en las que se prometía la felicidad siguiendo unos pocos pasos…, y luego ¿nada?

–Eso es porque la búsqueda de la felicidad, siguiendo una cultura hedonista, está abocada al fracaso. Pero aquí Dios está en tu equipo. ¿Realmente crees que puedes perder?