Conocer al Dios invisible es un gran reto para el espíritu humano. Muchos se acobardan ante él.Otros no quieren conocer a Dios, porque ello supondría tener que cambiar su vida. Quien dice que la pregunta acerca de Dios carece de sentido, porque no se puede resolver, se lo pone demasiado fácil. [37-38]

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