Conocer al Dios invisible es un gran reto para el espíritu humano. Muchos se acobardan ante Él. Otros no quieren conocer a Dios, porque ello supondría tener que cambiar su vida. Quien dice que la pregunta acerca de Dios carece de sentido, porque no se puede resolver, se lo pone demasiado fácil. [37-38]

Artículo anteriorFrancisco recibirá a líderes de diversas religiones para hablar sobre la paz
Artículo siguienteSolidaridad y consuelo del Papa con afectados por inundaciones en México