Los países más “felices” del mundo

Al hablar de los países más felices del mundo lo primero que suele pensarse es en aquellos lugares con un mayor PIB, mejores sueldos, etc. Si lo pensamos fríamente estos países tienen todo lo que cualquier ciudadano podría desear por tanto ¿podríamos afirmar que son los más felices? Curiosamente estos países están también en el ranking de los más ateos, estos lugares, tales
como Suiza, Noruega, Dinamarca, Suecia, Japón, Bélgica, presentan unas tasas de ateísmo Pero como toda moneda esta situación tiene otra cara, esa cara que nadie quiere ver, un estudio realizado conjuntamente por investigadores de la Universidad inglesa de Warwick, el Hamilton College, y la Universidad de San Francisco revela que países europeos como Dinamarca, Islandia, Irlanda y Suiza, u otros situados en el continente americano, como Canadá y Estados Unidos, todos ellos considerados entre los más felices del mundo, son también los países donde más suicidios se producen.

Este es un hecho que para muchos podría ser realmente impactante, puesto que en comparación con otros países, como Méjico, Brasil o Colombia, en donde existe un alto índice de criminalidad, así como una elevada pobreza se encuentran sin embargo en los últimos
puestos de la tabla de suicidios.

No es fácil explicar por qué alguien se suicida, pero si hubiera que recurrir a alguna palabra, esta sería esperanza. Cuando la esperanza desaparece, vivir carece de sentido. La soledad o la depresión, entre otros, también son argumentos para llegar a este estado de desesperanza.

Sin embargo, no tiene mucho sentido que aquellos países que lo tienen todo, estos lugares donde la pobreza es casi nula, donde el nivel de vida es mayor, tengan tanta falta de esperanza en comparación con países donde el día a día es una auténtica lucha de supervivencia.

Así pues la pregunta que nos debería rondar por la cabeza sería ¿qué tienen esos países tan pobres que no tienen los otros? La respuesta es bastante obvia, tienen a Dios. Todos esos países tienen fe en Dios, puede que no posean una vida ejemplar, pero no han rechazado la presencia de Dios en su vida.

Mucha gente piensa, por otro lado, que estos países ateos llegaron a poseer ese nivel de vida precisamente porque no tienen en cuenta a Dios, sin embargo, si miramos a Suiza por ejemplo, podemos ver un país con un buen nivel de vida, un país por así decirlo “feliz” que, por otro lado, ocupa los primeros puestos en la tabla de mayor índice de suicidios, tanto es así que se procedió a realizar un estudio sobre el suicidio en Suiza, éste se llevó a cabo por las universidades de Berna y Zúrich y asegura que católicos y protestantes son menos propensos al suicidio que ateos y agnósticos. Los ateos, además, tienen una tasa de suicidios más alta que la de cualquier religión. Por otra parte, un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo asegura que los creyentes tienen menos probabilidades de padecer una depresión.

Los científicos del Instituto de Medicina Social y Preventiva de las Universidades de Berna y Zúrich también concluyeron que la relación entre suicidio y religión cambia de acuerdo con la edad. El efecto de protección entre los creyentes, pero también el alto riesgo de suicidio entre las personas sin ningún tipo de confesión, se muestra más fuerte cuanta más edad se tiene. En los casos de suicidio asistido, apoyados por organizaciones que trabajan con la eutanasia, la relación con la religión es incluso más marcada. Son menos los casos de suicidio asistido entre los católicos y más entre aquellos que no profesan ninguna religión, sobre todo en población Los habitantes de los países más religiosos de América Latina como Brasil, Honduras, y Panamá, tienen menos riesgo de sufrir depresión, según un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Algunos expertos consideran que la ferviente práctica religiosa que se produce en estos países es un factor determinante. El informe divulgado señala además que la gente que vive en áreas urbanas tiene más probabilidades de sufrir depresión, una situación que se agrava si en esos centros urbanos existe una gran desigualdad social. El estudio, que analizó datos de 93 países obtenidos de la encuesta de opinión pública realizada por la firma Gallup en el año 2007, señala también que el nivel de ingresos, medido según el Producto Interior Bruto per cápita, no afecta la posibilidad de depresión.

Suiza no siempre fue un país ateo, sólo debemos ver como en la actualidad ha lanzado un concurso para reformar su himno, porque hace demasiadas referencias a Dios. Este hecho indica como era un país que tenía la presencia de Dios en sus vidas, sabían que existía Dios y lo aceptaban, sin embargo, cuando fueron creciendo, llenando su vida de comodidades, teniendo todo lo que se desea, fueron olvidando a Dios.

Estos hechos nos muestran que realmente, la felicidad no consiste en lo mucho que se pueda llegar a tener, sino en tener a Dios en todo lo que se posee.