La mujer católica

“La mujer en la Iglesia es más importante que Obispos y Curas”

A raíz de estas palabras del Papa Francisco, son muchas las ideas que han nacido en función al papel que desempeña la mujer dentro de la Iglesia e, inevitablemente, ha resurgido la lucha entre la mujer autorrealizada y la mujer “madre”.

Seguro que tú, igual que yo, mujer, joven y católica, te has parado a pensar… Si me dedico a estudiar y trabajar, ¿seré capaz de formar una familia cristiana? O, si ocupo mi vida en afianzar una familia, mi familia, ¿estaré realizándome como persona? Y ahora tú, hombre, más de una vez te habrás preguntado… ¿con qué mujer quiero despertar cada mañana?

Es lógico que todas estas dudas nos recorran la mente, pues somos el futuro, somos el futuro de la sociedad y de la economía; no obstante, también somos el futuro de nuestros hijos, de nuestra familia. En nuestras manos está el futuro del amor, el futuro de la Iglesia y, con ello, la futura difusión del mensaje cristiano.

Y es que, hoy en día, parece que la realización laboral de una mujer no puede ser compatible con su propia realización natural. Pero, una mujer joven y católica sabe que sí, que por supuesto que es compatible. Sería injusto, no sólo para nosotras, sino también para la sociedad, que una mujer profesionalmente preparada y con un corazón dispuesto a entregarlo a los demás se quedara con esos dones escondidos, guardados. El secreto no está en ser una mujer trabajadora o en ser una mujer dedicada a su familia, el secreto está en ser una mujer que ama; si amas tu trabajo y amas a tu familia, ¿cómo no sentirte realizada? No creo que pueda haber mujer más feliz que aquella que ama y se siente amada, aquella que se entrega a la vez a su marido, a sus hijos y a la sociedad y, por consiguiente, a Dios.

No hay necesidad de hacer una separación entre dos tipos de mujeres porque no existen dos tipos de mujeres. Dios creó una mujer llena de amor con la finalidad de que llenara al mundo de amor, en todos los sentidos, compaginando todos y cada uno de los aspectos de su vida. Asimismo, si eres joven y católica, podrás estudiar, trabajar y formar una familia; y todo ello con un solo lema principal: el amor, porque Dios es amor y el amor es felicidad.

No es de extrañar, por tanto, que el Papa recalcara una participación más activa de la mujer dentro de la Iglesia, porque es el estilo de vida de la mujer cristiana el que puede demostrar que llevando a Dios con nosotros día a día podemos llevar a cabo cualquier cosa que nos propongamos. Como el propio Francisco dijo, simplemente hay que acudir a los Evangelios para darse cuenta del rol tan fundamental que las mujeres han desempeñado siempre para Jesucristo.

Si el Papa reclama nuestra presencia en la Iglesia debemos dársela. Está en nuestra mano difundir la palabra de Dios, y difundirla mediante acciones; no debemos decir: ¡ama tu trabajo y ama a tu familia!, debemos amar nuestro trabajo y amar a nuestra familia. No existe mayor difusión que aquella que se imparte predicando con el ejemplo.

Así, una mujer cristiana se siente plena cuando encuentra amor en el trabajo y en la familia. La satisfacción laboral es fundamental  para realización de cualquier persona. Pero, en realidad, todos los seres humanos, ya sean hombres o mujeres,  buscamos lo mismo, párate e imagina tu vida en unos años… seguro que te ilusiona trabajar en lo que amas, cumplir tus aspiraciones laborales pero, ¿acaso lo que realmente te reconforta no es llegar a casa y tener a las personas que más amas esperándote?