20 preguntas a Francisco

Crónica de la entrevista realizada al Santo Padre en el avión de vuelta a Roma

 

Tras despegar el Airbus A330 de Alitalia con destino a Roma, el Papa ha respondido a los 75 periodistas enviados especiales, procedentes de 14 países, creyentes y no creyentes, durante una hora y veinte minutos. El Santo Padre ha respondido a veinte preguntas muy peliagudas, “sin pactar ni líneas rojas”, según ha publicado El País. Los medios aseguran que el Papa se amostrado amable y sin escurrir el bulto ante los problemas más peliagudos. Del papel de la mujer, de su relación con el Papa Emérito Benedicto XVI, de los homosexuales, del Banco de la Iglesia (OIR)… Los 75 periodistas, han resuelto sus dudas.

Uno de los periodistas le preguntó sobre el tipo de reforma que quiere hacer en la Curia, a lo que el Papa ha respondido que “todo procede de dos vertientes”. “La primera, estoy reformando aquello que los cardenales dijeron que se tenía que reformar durante las congregaciones generales [las reuniones preparatorias del cónclave]”, ha afirmado. “La segunda vertiente es la oportunidad. La parte económica pensaba tratarla el año que viene, porque no es lo más importante que hay que tocar. Sin embargo, la agenda se cambió debido a unas circunstancias que ustedes conocen [los escándalos en el banco del Vaticano], que son de dominio público y que había que enfrentar. Estas cosas suceden en el oficio de gobierno”.

También, le han preguntado sobre los “no santos que hay en el Vaticano, por lo que el ha afirmado sobre su existencia y ha recordado: “Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. Y me duelen esas cosas”.

Por otra parte, una periodista brasileña le ha preguntado por qué no ha hablado sobre el aborto y los homosexuales en su visita a Río (en Brasil se acaba de ampliar la ley del aborto y otra que contempla los matrimonios entre personas del mismo sexo). El Santo Padre ha respondido que quería hablar a los jóvenes de “cosas positivas que les abren camino” ya que lo que opina la Iglesia sobre esos temas, ya lo saben.

Sobre la participación de la Mujer como sacerdote en la Iglesia el Santo Padre ha señalado: “Esa puerta está cerrada. La Virgen María era más importante que los apóstoles y que los obispos  que los diáconos y los sacerdotesLa mujer en la Iglesia es más importante que los obispos y que los curas. ¿Cómo? Esto es lo que debemos tratar de explicitar mejor. Creo que falta una explicitación teológica sobre esto”.

Pero sobre todo, la pregunta más punzante ha sido esta:

 “La historia de monseñor Battista Ricca [nombrado por el Papa para controlar el banco del Vaticano y en el centro de una polémica por un supuesto pasado de escándalos sexuales] ha dado la vuelta al mundo. ¿Queríamos saber cómo va afrontar este asunto y todos los relacionados con el supuesto lobby gay en el Vaticano?”, ha preguntado el comunicador.

Con respecto a monseñor Ricca, he hecho lo que el derecho canónico manda hacer, que es una investigación previa. Y esta investigación no se corresponde con lo que se ha publicado. No hemos encontrado nada. Pero yo querría añadir una cosa sobre esto. Yo pienso que muchas veces en la Iglesia –con relación a este caso o con otros–, se va a buscar los pecados de juventud. Y se publican. No los delitos, los delitos son otra cosa. Los abusos de menores son delitos. Me refiero a los pecados. Pero si una persona –laico, cura o monja— comete un pecado y luego se arrepiente, el Señor la perdona. Y cuando el Señor perdona, olvida. Y esto para nuestra vida es importante. Cuando confesamos, el señor perdona y olvida. Y nosotros no tenemos derecho a no olvidar. Luego usted hablaba del lobby gay. (…) Todavía no me he encontrado con ninguno que me dé el carnet de identidad en el Vaticano donde lo diga. (…). Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser una persona gay y el hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella. Dice que no se debe marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby. De esta tendencia o el lobby de los avaros, de los políticos, de los masones… Tantos lobbys… Este el problema más grande.

 

El Papa se ha mostrado amable, no ha dejado ninguna cuestión a medias y ha permanecido de pie durante la entrevista.