Misa de envío JMJ Rio

“Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos”

Banderas de todos los rincones del mundo se agitaban al aire y un mar de casi cuatro millones de jóvenes ha protagonizado la Misa de Envío en la playa de Copacabana, donde el Papa ha clausurado la XVIII Jornada Mundial de la Juventud. El Santo Padre ha apelado a los jóvenes para que lleven a Cristo: “El Señor busca a todos” para llevar el Evangelio a todos, “sin miedo, para servir”.

“Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos” y “sin miedo, para servir”, ha animado el papa Francisco a todos los jóvenes participantes de la “semana de la juventud”.

El centro de la Homilía ha sido el apostolado. El Santo Padre no ha dejado de desanimar a los participantes de los cinco continentes a que “vayan sin miedo a servir”. 

“Vayan”, ha dicho, echen la red a la derecha. “Compartir la experiencia de la fe, dar testimonio de la fe, anunciar el Evangelio es el mandato que el Señor confía a toda la Iglesia”.

“Sin miedo”. “Jesús no nos trata como esclavos, sino como a hombres libres, amigos, hermanos; y no solo nos envía, sino que nos acompaña, está siempre a nuestro lado en esta misión de amor”. “Jesús no nos deja solos, nunca les deja solos, siempre les acompaña”, ha señalado.

“Servir”. “La vida de Jesús es una vida para los demás”, ha puntualizado el Santo Padre.

Jesucristo cuenta con ustedes. La Iglesia cuenta con ustedes. El Papa cuenta con ustedes. Que María, Madre de Jesús y Madre nuestra, les acompañe siempre con su ternura”, ha concluido Francisco.

Al término de la Santa Misa, el papa ha anunciado que la próxima Jornada Mundial de la Juventud se celebrará en Cracovia, Polonia, tierra de Juan Pablo II.

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