Misa del Santo Padre en el Monasterio de Aparecida

El papa Francisco llegó hoy miércoles a la Basílica de Aparecida, donde lo recibieron millares de fieles que se guarecieron de la lluvia y el frío con abrigos y paraguas, para una Misa ante el santuario de la Santa Patrona de Brasil. Esta mañana ante una multitud de fieles, el Santo Padre ha visitado el Santuario  donde ha orado ante la “Madre de todos los  brasileños”, que se le apareció a tres pescadores en el Río Parnaíba en 1717. Después de una visita a la Basílica y tras la entrega de unos presentes al Santo Padre, tuvo lugar la Santa Misa.

Francisco llegó en helicóptero desde la ciudad vecina de Sao José dos Campos, a donde se trasladó en avión desde Rio de Janeiro, sede de la Jornada Mundial de la Juventud.

Francisco ha rezado conmovido ante la imagen de la Aparecida, donde ha derramado algunas lágrimas de emoción, le ha encomendado a todos los jóvenes que participan de la Jornada Mundial de la Juventud y por toda América Latina.  El papa Francisco ha dicho: “Madre Aparecida, pongo en tus manos a esta juventud y a tus pies la vida del pueblo latinoamericano”.

Tras esto, ha tenido lugar la Santa Misa. En la homilía el Santo Padre ha destacado tres actitudes que han de tener los cristianos:

Primera: “Mantener la esperanza”. En la que ha señalado que “Dios siempre camina a nuestro lado, en ningún momento abandona”. Ha exhortado a todos a no perder nunca la esperanza. También ha animado a los mayores a que sean espejo de la juventud: “Tener una visión positiva de la realidad, demos aliento a la generosidad que caracteriza a los jóvenes, ayudándoles a ser protagonistas de la construcción de un mundo mejor”, como ha señalado el papa Francisco. Ha apostado por que les transmitan “esos valores inmateriales que son el corazón espiritual del pueblo, la memoria del pueblo”. Para ayudarles a formar una buena base para su vida.

Segunda: “Dejarse sorprender por Dios”. Siguiendo el hilo de la Esperanza, el Santo Padre anima a tener esperanza en el regalo que es el amor, que nos da cada día. Ha señalado: “Dios guarda lo mejor para nosotros”.

Tercera actitud: “Vivir con alegría”. “Si caminamos en la esperanza, dejándonos sorprender por el vino nuevo que nos ofrece Jesús, ya hay alegría en nuestro corazón y no podemos dejar de ser testigos de esta alegría”. Con la esperanza puesta en el Señor, seremos luceros que iluminen este mundo en penumbras.

Un posible resumen de la homilía sería la siguiente: «Esperanza para dejarnos sorprender por el Señor y ser felices»

 

ppmisaaparecida24072013