El noviazgo es cosa de tres

“Señor te amo pero enséñame a amar”

 

Posiblemente esta pregunta parezca muy obvia, uno diría que sí, que el noviazgo es algo que sucede entre dos personas, sin embargo esto es una verdad a medias.

Es cierto que los novios son dos personas que comienzan a salir juntos, el motivo de ello no es una pregunta que nos hagamos mucho, como dijo una chica una vez “Salgo con alguien porque me gusta” . Sin embargo la verdadera cuestión es, ¿eso es todo?  ¿no hay más?…. Seamos sinceros, todos los jóvenes buscamos lo mismo: un amor real, algo que no tenga fecha de caducidad, algo eterno, que nos ame pase lo que pase y que se quede a nuestro lado hasta el final de los tiempos, sencillamente buscamos alguien con quien envejecer.

Es por esta búsqueda por la cual comenzamos a salir con alguien, el problema radica cuando hay que hacer funcionar esa relación: ¿cómo sé si me ama? ¿puedo confiar en él? ¿y si no es la persona adecuada?

La respuesta a todas estas preguntas es simple, todas ellas desaparecen cuando tu noviazgo pasa a ser cosa de tres, los novios y Dios.

Jesús es el amor en su estado más puro, es ese amor que todos buscamos, es ese hombre que vino al mundo y nos enseñó como amar con su ejemplo. Cada acto que realizó fue de puro amor, sin engaños, sin dobleces, nos amó hasta la muerte.

Por ese motivo una relación siempre es cosa de tres, ya que cuando contamos con él podremos discernir lo que es realmente el amor, si cada uno de los enamorados hace una búsqueda personal de Dios, y busca la santidad, poco a poco será capaz de amar con más profundidad y buscará amar a su pareja como sólo Dios puede amar.

Como bien decía Michel Quoist:

 

“Si te extasías ante su belleza, esto solo no es amor, es admiración.

Si sientes palpitar tu corazón ante su presencia, esto solo no es amor, es sensibilidad.

Si deseas una caricia, un beso o un abrazo, esto solo no es amor, es sensualidad.

Pero si deseas su bienestar a costo de tu propio sufrimiento y sacrificio, enhorabuena has

encontrado el verdadero amor. “

Y tú, ¿a qué estás esperando a amar como Dios?