TE INVITO A REZAR, ¿TE APUNTAS?

La importancia de la oración en nuestros días

 

Como jóvenes que somos, una de las prioridades de nuestra vida son los amigos; en ellos encontramos un importante punto de apoyo en el discurrir de nuestros días, además de una voz consejera dispuesta a ayudarnos en todo momento.

¿Quién imagina hoy una vida sin sus amigos? Y, por consiguiente, ¿quién imagina hoy una vida sin Jesús?, ¿acaso no es Jesús nuestro mejor amigo? En él encontramos un compañero desde que nacemos, un consejero dispuesto siempre a llevarnos por el buen camino, un amigo en la distancia que sentimos cerca siempre, un oído que escucha cualquier problema, un hombro en el que llorar, unos ojos a los que siempre les llenan nuestras sonrisas, unas manos alentadoras, y unos abrazos que revitalizan sin necesidad de un contacto material.

Sí, es Dios el único capaz de ser nuestro mejor aliado y, a su vez, el que nos hace aliados imprescindibles de los demás; si reconforta sentirse apoyado, más aún reconforta a un cristiano el hacer que otros puedan sentirse tan apoyados como él.

Debemos hablar de la existencia de tres puntos clave en un católico: pensar, sentir y actuar. Pensar como Jesús, sentir lo que se piensa y llevar a cabo este sentimiento, siempre es necesaria la acción, es decir, en este caso, la comunicación con un amigo; surgiría entonces la cuestión: ¿Cómo nos comunicamos con Jesús? La respuesta es muy sencilla, mediante la Oración, cultivando un encuentro personal y directo. Asimismo, es una comunicación fluida como con cualquier amigo, que requiere, ante todo, entusiasmo y amor.

La oración no es un momento, sino un camino mediante el cual llegamos a nuestro mejor amigo, hablamos con él y nos transmite aquello que necesitamos. Sin ir más lejos, fijémonos en el Padre Nuestro, especialmente en esa expresión que dice: “danos hoy nuestro pan de cada día”, es decir, danos lo necesario para hoy, fuerza y amor para este día. Así, vemos un claro ejemplo de la comunicación directa que se establece con Jesús.

En conclusión, asentamos que la Oración, como la amistad, es un Don. Por tanto, sobran las palabras para hablar de la importancia de la Oración en el día a día de un católico, ya que relacionamos con ella el cultivo de la amistad, de una amistad con Dios, es decir, con el amor, porque, ¿no es la amistad cosa del corazón?

Y ahora, tú que eres joven, católico y con un corazón lleno de amor… ¿qué esperas para cultivarlo? ¡A rezar, amigo!