Mi hija ha aprobado todas.

    ¡Hola amigos!
    Os voy a contar lo que pude conseguir gracias a la intercesión de San Antonio de Padua hace unos meses. Yo siempre he sido una persona con mucha fe y confianza en Dios, nuestro Señor, y he tenido una simpatía muy especial por San Antonio.
    Vosotros os preguntaréis ¿por qué este santo y no otro? He leído la vida y los milagros muchas veces, y siempre me han emocionado; porque he visto la grandeza de Dios a través de su intercesión, ya que le concedió un don maravilloso de poder hacer milagros de todo tipo  para así ayudar al que lo necesite. Todos y cada uno de los milagros que hizo San Antonio son maravillosos, porque nos acercan a Dios y sentimos su presencia en nuestra vida. Os invito a que leáis el libro de su vida: en él encontraréis milagros tan impactantes como el del muchacho que se cortó un pie y él se lo puso de nuevo como si nada le hubiera ocurrido, el de la mula, la predicación a los peces, …. en fin, muchísimos otros; pudiendo nosotros sentirnos identificados con algunos de los problemas que el santo solucionó por la grandeza de Dios.
    Pues bien, dicho esto continúo con mi testimonio.
    Hace unos meses, una de mis hijas, tenía una situación muy problemática respecto a los estudios, con riesgo de no poder terminar su carrera en el mismo sitio que la comenzó, debido a que sólo tenía una convocatoria, y por tanto una sola oportunidad, para aprobar las tres últimas asignaturas que le quedaban para terminar la carrera.
    Además hay que tener en cuenta la inversión de dinero ya realizada, que tendría que volver a repetirse debido a que tendría que cambiar de lugar de residencia, así como el hecho de que asignaturas que ya tenía aprobadas se vería obligada a repetirlas por no ser exactamente iguales los temarios, con el consecuente aumento de años invertidos en sus estudios. Le pedí a San Antonio que intercediera a Dios por dicha situación. En poco tiempo, se resolvió todo de forma muy favorable, terminando su carrera que tanta falta le hacía.
    Así que aquí me encuentro llena de agradecimiento a Dios, nuestro Señor, y a San Antonio de Padua por haber intercedido para solucionar este problema, que yo, como madre, le pedí con tanta insistencia.
    Sin más, agradezco esta oportunidad de poder compartir mi testimonio con todos vosotros.
    Un abrazo, María Jesús.