¿Existe el Infierno?

¿El infierno existe? ¿Qué pasa con las almas pecadoras cuando mueren? ¿Dónde irán? El papa Francisco nos dice que “no son castigadas y aquellas que se arrepienten obtienen el perdón de Dios. Pero las que no se arrepienten, y por tanto no pueden ser perdonadas, desaparecen”.

¿Y si os dijera que hay santos que han visto el Infierno? ¿Qué han experimentado por algunos momentos el Infierno? Por ejemplo, la Virgen de Fátima mostró a los pastorcitos el Infierno y cómo las almas sufren eternamente, desde entonces, rezaron y ofrecieron todo por la salvación de las almas; Don Bosco también fue conducido por su ángel de la guarda a las mismas puertas del Infierno y después de eso, se dedicó a cuidar y proteger aún más a los jóvenes de los Oratorios que fundó; Ana Catalina Emmerich también pudo experimentar la desesperación eterna que ahí se vive, y nos lo describe con pelos y señales; Santa Faustina también descendió, etc. Todos lo describen como un lugar de tortura, de terror indescriptible, no se puede soportar.  ¿Seguimos sin creérnoslo?

“El infierno no es un lugar, sino la situación de quien se aparta de Dios”. Así que no temamos al infierno si estamos cerca de Dios, ya que, si le queremos y buscamos, Él nunca nos abandonará. ¿Y cómo podemos buscarle? A través de los sacramentos de la Iglesia. Con el perdón (penitencia) nos arrepentimos de nuestros pecados mostrándole que le queremos por encima de TODO TODO. También mediante la Eucaristía estamos más cerca de Él, ya que recibimos el cuerpo de Dios y entra dentro de nosotros. Los sacramentos nos apartan del mal y del pecado.

Dios es el Padre que ama por excelencia y jamás abandonaría a sus hijos. Si estamos cerca de Él, no debemos asustarnos y tener miedo, aunque nos hablen del pecado y del mal del mundo. Tenemos que creer con firmeza en Él y amarle con locura, sin condiciones ni exigencias. Amarle porque es nuestro Padre.El miedo lo tienen aquellas personas que desconocen que es un Padre que no excluye sino que acoge a sus hijos.

El gran logro del demonio en nuestro tiempo es hacernos creer que no existe, que son cosas que se “ha inventado” la Iglesia para meter miedo a los cristianos, pero… ¡El demonio existe! El Infierno existe, de verdad, y debemos luchar contra él. No tenemos que estar abiertos al diálogo con el demonio, cuando aparezcan las tentaciones… salir de cuajo, cortar, hacer todo lo contrario a lo que el demonio te inspira. Solamente la fuerza de la palabra de Dios lo puede derrotar. ¡Ánimo! Que se note que somos y que queremos ser de Cristo.

Núria Conesa Casals