CAPITAN FANTASTIC

CAPITAN FANTASTIC

Una película diferente para poner en perspectiva lo importante y lo necesario, en un mundo moderno y rápido, desde el punto de vista de la educación de los hijos.

Esta semana traemos una película súper original, e intentaremos hacer un comentario algo menos habitual, ya que no haremos hincapié en valores cristianos que podamos sacar del argumento. Con ella, queremos poner en el punto de mira, replantearnos lo que de verdad es importante, frente a las necesidades que el mundo moderno nos ha impuesto, en este caso, desde el punto de vista de la educación de los hijos.

En primer lugar, hemos de avisar que a lo largo de la película hay un detalle (bastante pequeño a mi entender), una escena en la que se utiliza la figura del cristiano como persona un tanto ridícula. No obstante, esperamos que ello no interfiera en las ideas que queremos sacar.

La película narra la vida un tanto peculiar de una familia en la que los padres han decidido criar y educar a sus seis hijos en unos valores muy diferentes a los marcados por la sociedad de consumo. Viven en un bosque en EE. UU., rodeados de naturaleza y todo lo que tienen lo han fabricado ellos mismos con materiales básicos que les proporciona el bosque. Cuidan de la educación de sus hijos proporcionándoles todo tipo de libros, siempre instructivos, sobre cualquier materia, y sin poner ningún tipo de control en la formación científica, filosófica o política, de forma que sean cada uno de ellos los que busquen conclusiones y formen su propio espíritu. La problemática de la película viene desencadenada por el fallecimiento de la madre, momento en el que la familia debe hacer frente a los padres de ella (inmersos en la sociedad actual), ocasión en la que cada miembro se hará consciente de las carencias, sobre todo sociales, de este modelo de educación tan original.

De esta película tan original, límite y extremista (en la que la interpretación es particularmente genial, tanto en el caso de Viggo Mortensen como en el de cada uno de los hijos), aprendí que los padres educan a sus hijos como mejor saben y creen, que cada pareja pone todas sus mejores intenciones y esfuerzos en la formación de sus hijos, lo difícil que es juzgar si uno lo hace en este sentido, mejor o peor, y sobre todo, que el amor de los progenitores por cada uno de estos hijos es infinito.

¡Ojalá os guste!