Toni Nadal: El trabajo bien hecho es el secreto de la felicidad

El Confidencial Digital le ha hecho una a Toni Nadal, tío y entrenador del gran tenista Rafa Nadal. A continuación os dejo un extracto con las preguntas más suculentas:

Toni Nadal ha sido el entrenador del tenista español más grande de la historia durante 27 años. 75 títulos en su vitrina de transparente discreción. Lo suyo no ha sido preparar a un tenista. Lo suyo ha sido sacar el máximo talento a una persona y aprovechar la oportunidad para convertirse él en un referente social auténtico.

El cazatalentos se llama Toni. Vio a Rafa Nadal dentro del bloque de mármol cuando su sobrino tenía tres años. Durante casi tres décadas le ha ayudado a perfilar un prodigio de talentos. Socrático de Manacor. Alérgico a los superlativos y a los fanáticos. Asceta de la fuerza de voluntad. Cartel electoral de la meritocracia. El trabajo bien hecho es el secreto asequible de su felicidad. Derriba a los ídolos humanizando sus derrotas y convierte en victorias la reflexión sobre los errores. Ve en la cultura de la queja el límite de los conformistas, y considera que los héroes ordinarios son los que aprovechan las oportunidades. Maestro en la cátedra de la tierra batida. Mallorquín, balear, español. En busca de un Barça que sea solo deporte. Entrenador de las buenas personas. Nadal contra corriente.

¿Usted tiene vocación de hombre trabajador discreto, o es una cuestión de genes?

Tengo vocación de trabajar. He tenido la suerte de dedicarme a lo que me gusta. Pero conozco mi papel, y sé que en mi camino junto a Rafael el importante era siempre él. No era una cuestión de discreción, sino de valores. He procurado hacer mi trabajo lo mejor que he sabido.

Se habla de Rafa y de usted. ¿Qué le deben los dos a sus padres?

Mis padres me educaron con el ejemplo, pero lo que nos conforma en esta vida es lo que cada uno reflexiona personalmente, mientras vamos distinguiendo lo que está bien y lo que está mal. La educación y la reflexión configuran el ser humano que somos.

¿Cuándo empezó a pensar en pensarlo todo sin caer en la comodidad global del pensamiento único?

Durante toda mi vida. De mi etapa de estudiante en Barcelona recuerdo la inquietud por pensar sobre las cosas que me enseñaban y sobre los temas que oía o leía. Había un interés general por conocer mejor las diferentes facetas de la vida que nos rodeaba. Hoy, la gente se centra en ser muy especialista de su tema, y manifiesta una despreocupación por lo que no forma parte de su mundo. Yo crecí en un ambiente en el que era común el interés por sacarle punta a todas las cuestiones.

Rafa ha ganado. Ha sufrido. Ha trabajado. Ha vuelto a levantarse. Ha llorado ¿Los héroes imposibles están sobrevalorados?

No creo que haya héroes que nunca fallan. En cualquier ser humano hay momentos de triunfo y derrotas. Casi nadie tiene una vida únicamente ascendente, con asiento permanente en la cumbre. Quienes consiguen estar arriba después de conseguir sus objetivos, son las personas que han aprovechado las oportunidades, porque han estado dispuestos a afrontar la adversidad.

¿Saber ganar sin saber perder es un vicio del deporte de masas?

Todos sabemos perder, porque, al final, todos perdemos. La cuestión es perder bien o perder mal. Cuando el deporte se entiende como una lucha personal, las derrotas se consideran una vergüenza… Yo juego al ajedrez on-line y, a veces, cuando un contrincante tiene la partida perdida, me manda improperios… Son personas a las que la derrota les ofende porque no han sido bien educadas, y porque no han pensando suficientemente en el valor que podemos dar a nuestras acciones. Las derrotas son sólo derrotas.

¿El que pierde mal está abocado a la frustración permanente?

El que pierde mal está abocado a la mala educación, algo que deberíamos desterrar de la sociedad, y muestra una sobrevaloración personal que conviene revisar, porque no contempla la derrota como algo natural cuando tú no eres el mejor en todo. Perder mal es un mal hábito que no ayuda, ni profesional ni personalmente.

¿Cómo se puede entrenar ser feliz, en una sociedad donde el éxito parece la única meta que merece la pena?

El gran éxito es la satisfacción personal. He tenido la suerte de tener éxito con Rafael cuando ha ganado Wimbledon, Roland Garros, Montecarlo… No me ha hecho eso mucho más feliz que cuando trabajaba en el Club de Tenis de Manacor intentando que mi sobrino mejorara y se fuera convirtiendo en un buen tenista. ¿Qué lugar ocupa el deporte en su vida? Profesionalmente ha ocupado una gran parte de mi vida, en la que yo pensaba asiduamente en tenis. He intentado siempre no desvirtuar mi tarea, sabiendo que nos dedicábamos a un juego, pero me ocupaba mucho tiempo de reflexión para estudiar cómo mejorar. Hoy sigue ocupando un gran terreno de mi vida personal. Me apasiona el deporte entendido como superación personal. Correr por correr no me apasiona. Me apasiona superarme, y también me atrae la estética del deporte.

¿Es lógico idolatrar a deportistas y vibrar como locos con un equipo?

Yo no le veo ninguna lógica. Yo no idolatro ni a Messi, ni a Cristiano, ni a Rafael, ni a Federer, ni a nadie. Admiro aspectos concretos de sus capacidades deportivas, pero suelo limitarme a apreciar esos aspectos. Mi admiración en este ámbito no me lleva a admirarlos en su conjunto. Si tuviera que admirar a alguien –idolatrar, nunca- no creo que admirara a una persona por pegarle bien a un balón o a una pelota de tenis.

¿Y es lógico vibrar como locos con un equipo? Yo no lo entiendo. No soy fanático de mí mismo, y tampoco lo sería de otros. Entiendo la emoción puntual que te produce un gol o un campeonato determinado, pero no cuando se lleva al extremo de lo irracional. En mi vida profesional he intentado no exagerar ni las victorias, ni las derrotas. Vibrar desmesuradamente con un deporte responde, a veces, a la frustración de no encontrar alicientes en la vida ordinaria, aunque siempre hay de todo, claro.

Cuando imparte una de sus conferencias a deportistas de élites, ¿cuáles son sus mensajes-clave?

Apasiónate por lo que haces, sé consciente de tus limitaciones, haz un trabajo consecuente, rehúye la queja, y lucha por lo que te mueve. Así conseguirás lo principal: la satisfacción personal.

¿El deporte es, de verdad, una escuela pública de valores, o eso es una aspiración bonita pero lejana?

Depende. No estoy de acuerdo con esa afirmación categórica sin más, porque vemos a muchos deportistas que no practican grandes valores. Prefieren lo contrario: el engaño, la trifulca, la falta de respeto al rival… Sin embargo, hay otros deportistas que sí lo son. El deporte, como casi todo en la vida en lo que quieras destacar, exige perseverancia, esfuerzo, lucha. Cuando entrené, nunca diferencié entre lo que era bueno dentro o fuera de la pista. Nunca entendí un deportista como una persona diferente a un carpintero o a un médico: un profesional que quiere destacar y que no se conforma.

¿El trabajo bien hecho es una obligación, una manera de servir a la sociedad, o una pértiga necesaria para la felicidad personal?

Es una decisión personal. Nunca hablo de servir a la sociedad. Cuando escucho ese mensaje, típico de los políticos, siempre veo detrás un engaño. El discurso de los políticos debería ser: “Yo estoy aquí para intentar hacerlo lo mejor posible, y así espero servir y ayudar”. Cuando entreno, mi decisión es hacerlo bien, porque estoy comprometido con mi trabajo. Así ayudo a la sociedad, con mi comportamiento y con mi ejemplo.

Dígame lo que aprende un maestro de gente como:

Andrés Iniesta: Además de haber disfrutado mucho con su juego de toque y su dribbling, aparte de haberle visto hacer cosas muy destacables en un campo, Iniesta es uno de esos jugadores que nos hacen quedar bien a los aficionados. Su comportamiento dentro y fuera del terreno de juego es ejemplar. Le estoy muy agradecido por lo que ha aportado al club y por su papel en la conquista del buen ambiente entre aficiones.

Pau Gasol: Es un referente del baloncesto español y europeo, y uno de los grandes jugadores también mundiales. Para los amantes del deporte, fue un hito que se fuera a la NBA y triunfara allí. Le une una buena amistad con Rafael. Cuando he tenido ocasión de hablar con él, siempre me ha parecido un tipo correcto y un referente interesante para nuestra sociedad.

Roger Federer: No hay un deportista que domine el juego como él, y que convierta su deporte en un arte tan plástico. Todo lo hace de manera excelente dentro de la pista. Es un jugador completo. Ha sido el gran rival de Rafael durante muchos años, y le tengo una admiración tenística, por lo que hace y por lo que ha ganado. En la pista se ve que es un ejemplo muy positivo de lo que debe ser el deporte.

Garbiñe Muguruza: Es muy buena deportista y tenista. Cuando le vi jugar por primera vez, pensé que llegaría ser número 1 del mundo. Después le vi en Roland Garros, y me reafirmé. El partido que jugó contra Serena Williams fue perfecto. Es una gran jugadora, aunque a veces le ha faltado una cierta estabilidad, no sé por qué razón. Es joven, y seguro que estará arriba muchos años.

Rafa lleva 13 años con dolores y calmantes, pero en pista. ¿Quejarse limita nuestra capacidad de conquista?

La queja limita totalmente nuestras capacidades y es un mal hábito, porque conduce a pocas cosas. Cuando te instalas en la queja, sueles rehuir tu responsabilidad y no rindes al cien por cien. Rafael ha tenido muchos problemas, pero no se queja; y menos conmigo. Mi respuesta era siempre: “¡Es lo que hay! Con lo que tenemos debemos intentar lidiar. Estamos mucho mejor de lo que esperábamos, y supongo que mucho mejor de lo que merecemos”.

¿Qué es lo que de verdad le importa?

Ser feliz y ver felices a las personas que me rodean, y a las que no… Ojalá pudiéramos vivir en un mundo feliz, aunque no sé si el de Aldous Huxley precisamente… Ahora, lo que toca es ver cómo. Pienso que el trabajo bien hecho y el compromiso acercan más a la felicidad que la mera diversión. Una cosa es ser feliz, y otra estar contento.

La entrevista completa puedes leerla aquí: https://www.elconfidencialdigital.com/deportes/Toni_0_3146085389.html