El oficio de ser madre

Tener una madre en la tierra que te quiere es como un regalo cotidiano al que, muchas veces, nos hemos acostumbrado. En numerosas ocasiones es como aquellas cosas que das por hecho que están ahí y que no te das cuenta de lo tanto que las aprecias hasta que faltan. Salvando las distancias, es como cuando por la mañana te cortan el agua en la comunidad de vecinos: es en ese momento cuando caes en la cuenta de para todo lo que utilizas el agua: lavarte los dientes, ducharte, preparar el café, poner el lavavajillas…

Las madres están ahí siempre: son el apoyo que necesitamos cuando las cosas se tuercen,  cuando piensas que nadie te va a apoyar, ahí está tu madre. Para que nos demos cuenta, Jesús mismo lo dice en el Evangelio: “¿Puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas?”

La Virgen María era una muchacha cuyo oficio era ser la Madre De Dios y derrochar amor en el hogar de Nazaret a Jesús y a San José. Ahora, en el Cielo, su oficio es ser madre de todos. Ahora todos somos Jesús y San José. Ahora el mundo es Nazaret.

Si todavía tienes dudas de los desvelos y exigencias del oficio de ser madre, mira este otro vídeo y convéncete. Si las madres de la tierra están dispuestas a tantísimo… ¿Qué no estará dispuesta a hacer la Virgen por ti, hoy?