¡DIOS EXISTE!

NOTICIÓN: DIOS EXISTE. Sí, sí. Quizá seas de Misa diaria y digas… “pues obvio que existe”, de los súper convencidos, o quizá seas de los…”pues no sé, más o menos”. El peligro que sufrimos los católicos de siempre es que nos acabamos acostumbrando, no reparamos en que realmente… ¡DIOS EXISTE! Y esto es fuerte, muy muy muy fuerte. Lo tratamos como algo normal, ordinario y, muchas veces, no nos damos cuenta de que estamos hablando del mismo Dios, que estamos tratando con ¡Dios mismo! ¡Esto es una revolución! ¿Caéis en la cuenta?

O somos apóstoles o no somos nada. DIOS EXISTE Y LA GENTE TIENE QUE SABERLO, nadie se puede quedar sin conocerLe, sin descubrirLe. ¡Todo, todo, todo el mundo tiene que saberlo!: Dios existe y te ama, te ha salvado, ha hecho que seas ciudadano del Cielo, ha hecho que nazcas para no morir nunca, para amar y ser amado. Dios nos salva realmente, ¡Dios vive!

Hay una sed, una necesidad de Dios taaaan grande en el mundo y, nosotros, gracias a Dios, pues Lo hemos conocido y tenemos que darLo a conocer. Tenemos el tesoro más grande del mundo, hay que ser realmente radicales, no nos lo podemos tomar como algo ordinario, como algo normal, ¡es un bombazo! Y tú, ¿cómo vives esto? ¿Cómo irradias tú a Cristo? ¿Cómo lo das a conocer? Primero… Católico, ¡conviértete! Deja que realmente Dios sea Dios y vive, quizá, no tanto hablando de Él sino de manera que te pregunten por Él. 

¿Somos conscientes de la suerte que tenemos? Ser cristiano es una revolución, somos súper súper afortunados, ¡gracias a Dios! Ser cristiano es lo mejor del mundo, es que ¡es el chollazo de la historia! Hay que liarla, no nos lo podemos quedar para nosotros, no podemos vivirlo como una realidad más; hay que gritar al mundo con nuestra vida que Dios existe, es mi Padre, me llama por mi nombre, está locamente enamorado de mí, especialmente de mi vulnerabilidad, me ha salvado, ha muerto por mí, vive por mí y para mí, me ha preparado una casa en el Cielo, ¡increíble! ¿Cómo me lo puedo callar para mí? ¿Cómo puedo vivirlo de manera tan cotidiana? ¡Esto es la vida eterna!