Un nuevo sacerdote castrense

El pasado domingo, el neopresbítero Jorge Amado, celebro su primera misa solemne en su localidad natal de León.

Arropado por todos sus vecinos, amigos, familiares, sacerdotes castrenses, diocesanos de León, numerosas órdenes religiosas entre ellas salesianos, agustinos, franciscanos y dominicos, y una representación del Seminario Castrense que no quisieron perder la oportunidad de estar con su compañero en uno de los días más importantes de su vida.

Todos los fieles allí congregados no cesaron de abrazar y felicitar al neo presbítero; se notaba el gozo y la alegría que tenían por su vecino y amigo, en haber aceptado la llamada y el encargo que Dios ha querido escoger para él, un don para el que muchos son llamados, pero pocos los escogidos.

La ceremonia dio comienzo a las 13:00 horas, en la Parroquia San Antonio de Padua de León, de la que es párroco y mentor de Jorge, el Rvdo. Juan José Ruíz. Una parroquia que el domingo se llenó de gente que quiso estar con Jorge en ese día.

Aunque nervioso (como es normal), Jorge se desenvolvió estupendamente.

Las lecturas no podían estar más acertadas, pues aun siendo las que correspondían al domingo V del tiempo ordinario, decía la primera: «¿No es acaso milicia la vida del hombre sobre la tierra, y sus días como los de un jornalero? Job 7,1.

La segunda lectura no quedaba atrás, pues es la que mejor puede definir el servicio al cual nuestro hermano ha sido llamado, «Hermanos: El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.» 1 Corintios 9, 16-17.

La Homilía fue predicada por Jorge de Juan, sacerdote diocesano de León y amigo de nuestro hermano, quien con mucho cariño, y palabras muy cuidadas, quiso alabar a nuestro hermano, pero haciéndole saber, que el sacerdocio no es un don merecido, sino todo lo contrario, es un don que Dios no ha dado para mayor gloria suya, un don que hay que cuidar, mimar, regar, y sobretodo renunciar a todo lo demás. En el momento de la homilía se podía ver como muchos de los que acompañaban a Jorge, se les escapaba alguna lágrima de alegría.

Las ofrendas fueron presentadas por gente cercana a Jorge; el Evangelio por una maestra del colegio donde estudio, las flores por la hermana de Jorge que no podía contener la emoción, el pan y el vino por sus padres.

Terminada la santa misa, dio comienzo el besamanos del nuevo presbítero, comenzando por el párroco y Rvdo. Jorge de Juan, que concelebraron desde la sede con nuestro hermano. Seguido fueron los sacerdotes que quisieron acompañar a Jorge, los seminaristas, la familia, y finalmente el pueblo que quiso acompañarle.

Al finalizar en besamanos, el coro parroquial quiso arropar a Jorge, y regalarle una canción que había preparado para él con mucho esfuerzo y cariño, cantaron el Himno a San Juan de Ávila.

Finalizada la celebración los asistentes pudieron degustar un vino español, con embutidos de tierras del Bierzo.

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Fuente: Arzobispado Castrense

http://www.arzobispadocastrense.com/index.php/938-primera-misa-reverendo-jorge-amado-menendez