¿Qué hacer ahora? Entre la espada y la vida

Catequesis

Estoy delante del sagrario, ante el Señor, rezando con lágrimas en los ojos. Ayer recibí una llamada: una gran amiga, embarazada de tres meses, está siendo presionada para que aborte.

El panorama es complejo: la pareja es joven -rondan los 20 años-, y concibieron a su hijo sin estar formalmente juntos, al poco de conocerse y probablemente como fruto de un error. Aunque todo fue muy precipitado, cuando ella se enteró estaba muy ilusionada, y su familia también compartía su alegría.

A mí también me hizo mucha ilusión y, a pesar de la sorpresa tan inesperada, la animé bastante y me ofrecí para lo que necesitase en esta nueva situación.

Pero al parecer, y a pesar de mis oraciones, su ilusión y el apoyo de su familia, la nueva situación no está siendo tan sencilla. La familia de su pareja y él mismo quieren que ésta aborte para evitar problemas, complicaciones, chismes, pérdida de reputación… y le están haciendo la vida imposible para que «entre en conciencia» y se “solucione” el papelón.

«Si abortas no te dejaré, te quiero demasiado” le dijo ayer el chico. “Si abortas, en 3 años podrás casarte con mi hijo y ya podrás tener todos los niños que quieras, nosotros os daremos facilidades” le decían sus “suegros”. Sin ir más lejos, ayer mismo le llevaron «los papeles que tenía que firmar para que esta pesadilla acabase».

Sé que, como yo, podéis no dar crédito a la situación. Al final todo es cuestión de egoísmos. Ella, en cierto modo, se deja presionar para, perdiendo a su hijo no perder al chico al que cree querer. Ellos -sus «suegros» y él- presionan para, asesinando una vida no asesinar su fama, posición, ahorros. A veces te cuentan estas cosas y no acabas de ser consciente hasta que no te toca vivirlas de cerca. Ahora es cuando empiezo a comprender una frase que escuché hace tiempo: «todos estamos en contra del aborto hasta que la embarazada eres tú o tu novia».

Tengo miedo a que cometa una locura y, más allá de escuchar a su sentido común, su familia, sus amigos… se deje guiar por sus sentimientos hacia el chico al que quiere y las presiones de los que le plantean un futuro más «cómodo» y «seguro» falsamente.

Pido vuestras oraciones para que se abran muchos ojos y corazones, y para que muchos recapaciten ante hechos tan macabros como este. Ahora queda en manos de Dios para que donde nuestras palabras no lleguen Él actúe. Hay esperanza. Gracias.