Yo también he hecho el Camino de Santiago

    Nuestro amigo y colaborador Javi acaba de llegar de hacer el Camino de Santiago y nos regala unas líneas de su experiencia, ojalá sirvan para reavivar lo que aquel Camino de Santiago supuso en nosotros o para acrecentar las ganas de hacerlo por primera vez. ¡Que las disfrutes!

    El lunes por la tarde empezamos a caminar desde Samos a Sarria, comenzando la que sería la primera de seis etapas que nos llevarían a la plaza del Obradoiro, donde se encuentra la Catedral de Santiago y los restos del apóstol.

    Botas de montaña, saco de dormir, mochila…. Y muchas ganas de caminar. La verdad es que en España no sabemos lo que tenemos. Peregrinar a Santiago es una experiencia impresionante, tanto a nivel deportivo, como social y, sobre todo, espiritual. El camino une fronteras –ahora que tan de moda está levantarlas–. Allí no cuentan las diferencias, sino la unión hacia un objetivo común. Aquel de allí, que te encontraste a la salida de Palas de Rei viene desde Roncesvalles; ese otro de más allá es italiano y viene desde Roma caminando; Esos dos que van corriendo salieron hace algunos días desde Ponferrada y van a Santiago por una causa solidaria… y todo son sonrisas y encuentros en los pueblos y albergues: “¿Qué tal fue la etapa de hoy?”, “¿Te queda algo de agua?”, “¿Te sobran tiritas?”… Y la respuesta rebosa amabilidad por los cuatro costados. A Galicia le atraviesa una arteria de vida cristiana vivida hasta por los peregrinos que no se dicen cristianos, pero que reflejan a Cristo con sus obras.

    El camino es esfuerzo diario, el camino es superación, es sonreír, es conocer al otro, es disfrutar muchísimo, es sufrir un poquito por algo grande… El camino cambia a la gente, como atestiguan los confesionarios full time de la Catedral. El peregrino, además, contempla amaneceres y atardeceres; bosques y praderas verdes e inmensas. Son rendijas por las que Dios se asoma a los ojos de los caminantes.

    La llegada. Alegría por las calles de Santiago y una Misa que descansa. Botafumeiro. Piedad. El abrazo a la figura de Santiago, que te acoge después de tanto tiempo caminando. Y en esa Misa del peregrino ves a todos con los que te encontraste: el que salió de Roncesvalles, los runners, el de Roma, el de las tiritas del segundo albergue, el matrimonio de Sudamérica… Verdaderamente, Santiago es espejo de lo que es la Iglesia: Camino y Corazón.

    Javier Martínez Sellers