Carta al Cielo de un compañero (José y Belén)

La música tiene y tendrá algo mágico, sabe cómo nos sentimos, nos entiende y nos ayuda. Lamentablemente hay días donde no quieres que la tenga.

Hoy martes 9 de mayo, es uno de esos días, todos recordaremos este día.

Decía un profesor muy querido, que ser hijo del Recuerdo tiene algo inexplicable, que no se puede explicar. Solo vivir.

Lo hemos vivido, una Misa improvisada, abarrotada de amigos, familiares, profesores, personal escolar, antiguos y actuales alumnos. Todos por Belén y José.

El ambiente era desgarrador, una muerte de por sí es dolorosa, pero la muerte de dos personas cercanas, y más aun de dos jóvenes es algo inimaginable.

Jamás podré entender el dolor que han sentido hoy sus compañeros de curso, sus familiares y sus profesores. Pero, hay algo que llevamos grabado a fuego en nosotros, “Dulcísima Virgen del Recuerdo, bendice a los que vamos a partir”.

Pues bien, hoy, Madre Querida, has bendecido a dos de tus hijos. Han partido dejando mucho por hacer, pero más aún hecho. Son 18 años de buenas experiencias, 18 años de amistades, Querida Madre, 18 años queriéndote.

Calamaro decía que “supongo que habrá una ciudad entera y me sirve de consuelo, si me esperas allá”. Y hoy tiene razón.

Querida promoción 2017, familiares, profesores, personal escolar, antiguos y actuales alumnos. Sabed que hay consuelo, hay algo más y a Belén y José les ha tocado antes.

Recordadles como lo que fueron, y como lo que son: Dos hijos de la Virgen del Recuerdo que vuelven a su manto sagrado.

Rezamos por vosotros.

Descansad en paz.

Por Carlos Maria Pinedo Texidor