¿Vestir al desnudo? ¡Si nunca me he cruzado con uno!

Jesús en Mt 25, 36 dice estaba desnudo y me vestisteis; siempre me ha llamado mucho la atención esa frase, supongo que igual que a quienes estaban delante cuando pronunció esas palabras, por eso respondieron: Señor, ¿cuándo te vimos desnudo? Hoy yo le repito al Señor: Señor, ¿quién está desnudo a mi alrededor? 

Es cierto que en nuestros días es muy difícil ver a alguien desnudo entre nuestras calles, es difícil encontrar a alguien que no tenga algo de ropa con la que vestirse. Pero, como cada día de esta última semana, queremos invitarte a echar una mano en aquello que puedas para cumplir también esta obra de misericordia: ¿te crees capaz de ayudar en un ropero de Cáritas u otro tipo de ONG? Son muchas las personas que no tienen la posibilidad de visitar Zara cada vez que necesitan un pantalón o un abrigo nuevo, por eso son muchas las manos que reciben y doblan con amor la ropa que otros ya no necesitan.

Quizás pienses que esa no es tu misión, que eso es para otros, ¡pero no!, ¡todas las obras de misericordia sirven para todos! También puedes vivir de una forma austera tus compras, no malgastar dinero en comprar ropa que realmente no necesitesno ser cómplice de la explotación de tantos niños en tantos lugares del mundo con tus compras, aprovechar tu ropa hasta el último momento de su vida útil, donar la ropa que ya no te sirva a quienes más lo necesiten, proporcionar una manta caliente al mendigo que duerme en el cajero enfrente de tu casa… ¡Y todas las cosas que ahora mismo te inspire el Espíritu!

Más allá de lo meramente físico que conlleva vestir al desnudo, encontramos otro matiz: el profundo; el desnudo del alma. Si el otro día te decíamos que hay muchas prisiones aparte de las físicas, hoy te digo -también- que hay muchos desnudos aparte de los físicos, hay muchas almas desnudas y sin un abrigo de comprensión, una blusa de caridad, un pantalón de amabilidad, un collar de sonrisas… Puede que esto te suene extremadamente repipi y cursi (a mí también mientras lo escribo), pero es la pura realidad. A lo largo de mi vida (no muy larga hasta ahora) me he encontrado con gente profundamente vacía, sin principios, sin rumbo, dando bandazos por la vida… ¡Esos también son los desnudos a los que el Señor nos envía! Una palabra, una sonrisa, un gesto de cariño y comprensión… ¡Eso está al alcance de cualquiera, también al tuyo!

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¡Prohibido escaquearse!