Exámenes: ¿amenaza u oportunidad?

si se puede imagen de motivacionEnero… temido mes estudiantil. Se acabaron las “vacaciones”, los exámenes ya están aquí y por mucho que se haya hecho durante el curso, los agobios llegan y en muchos casos el toro pilla. ¡¿Por qué?! ¿Por qué a mi? se puede decir en el 99,9% de los casos mirando al cielo. Y a mi se me ocurre… ¿Y por qué no – ya que no nos queda más remedio que pasar por ello – le damos un sentido?

Dejadme que os ponga un par de ejemplos. En la empresa que trabajaba, hace unos años el mercado web se veía como una amenaza. Para mi padre, bien formado en la vieja escuela, había mucho escepticismo ante la desconocida red de redes. ¿La gente va a comprar cochecitos de bebé por internet? Imposible, pensaba. Sin embargo, ante el mismo hecho mucha gente joven veíamos una gran oportunidad: ¡hay que estar en internet, es el futuro!

En otro orden de cosas, hace unas semanas invitaba a un par de amigos a un “viaje paliza” en el que brillaban muchos kilómetros en poco tiempo, con un objetivo aparentemente poco atractivo como es recoger unos documentos de la notaría. Uno me dijo que no vendría y el otro no lo dudó un instante: ¡por supuesto, me contestó! En el primer caso, uno pudo ver la amenaza de perder el finde, de no hacer nada “productivo” o directamente de que no era necesario. El segundo posiblemente buscó oportunidades como pasar el finde con un colega, conocer una nueva ciudad o simplemente acompañar. Como veis, a veces la gente busca lo positivo que hay en todo, la oportunidad con la que sacar más provecho de una situación que viene dada. ¡Eso es optimismo!

Pregunto: ¿y si hacemos esto mismo con los exámenes? ¿Y si además del sentido humano (adquirir buena formación, sacar buenas notas, hacer curriculum…) le damos uno sobrenatural? Si ofrecemos nuestro estudio a Dios los frutos se multiplican, ¡como pasó con los panes y los peces!

Buscad cada uno un sentido para lo que hacéis. Yo solo os propongo que no os olvidéis de Dios tampoco en esta época. Cuando estudies, pon algo en la mesa que te recuerde que tu trabajo bien hecho es santificable, y ofréceselo al Señor por tan buenas intenciones que seguro tienes. Sé positivo, sé optimista, estate alegre hasta en estas situaciones que tan humanamente nos saturan. ¡Ya verás qué cambio!

-con la colaboración de @javicasals-